miércoles, 25 de diciembre de 2019

CONTEMPLANDO UN PESEBRE


Llegué algo tarde. Bulliciosos, todos pululaban por el patio caluroso. Crepitaban los leños entre las llamas y la carne goteaba su grasa sobre rojizas brasas, despidiendo pequeñas columnas de humo con aroma a hecho. El whisky iba y venía.
   Entré en la casa. Solo, apenas alumbrado se encontraba un pesebre que alguien había armado días atrás. En el piso me senté con las piernas cruzadas y traté de penetrar en ese silencio llamativo. Allí estaban todos los pesebres: el que de niño vi armar a mi madre, el de mi hermana menor, la que hoy no está, el de mi esposa. Está también el microrelato que escribiré para una niña, pensando en una hermosísima construcción confeccionada con rama de olivo.
   El hogar de una férrea estufa a leña era su alojamiento. Aprecié dos niveles. Lo enmarcaban, por la parte inferior, un blanco mantel con diseños navideños, a mi derecha un árbol muy rojo y encima hojas plateadas, flores y bolas rojas. Muy llamativo, muy mundano. Si el constructor se hubiera animado quizá pudo haber agregado una que otra arrugada bolsa de nylon, o trozos de plástico para hacerlo más actual…
   En la parte frontal derecha, delante del árbol y de la fachada de festejo instalaron, horizontal, un espejo, un lago. Un remanso para soportar el exceso. Una fuente de agua viva.
 Hacia el interior, sobre viejos almohadones de diseños diferentes, se simbolizaba la tradicional imagen. A la izquierda, simulando el campo de los pastores, se representaba una efigie secundaria, casi inadvertida.
   En Belén hoy, existen dos lugares figurativos, que distan alrededor de dos quilómetros y medio. Uno es el campo de los pastores, el otro, el del nacimiento, ahí donde se encuentra la iglesia de la Natividad. Esa construcción cuyo acceso mide poco más de un metro de alto. Es necesario agacharse para poderla trasponer.

   Adelante y hacia el centro, aun sobre el mantel los tres reyes magos no han salido del ruido del mundo y deben recorrer aún un largo trecho. Les queda cruzar un puente que les allanará el camino. Siguen la estrella que es muy clara para quien la ha hallado y no tanto para quien peregrina. Por un instante me acerco a ellos, como yo están desorientados. Se encuentran en al palacio de Herodes. Me paro sobre la exquisita decoración de sus mosaicos. Hablan entre ellos. No se necesita conocer sus lenguas. Llevan los regalos ¿Están siguiendo el camino correcto?
   Los dejo atrás, cruzo el profundo valle y me acerco a los humildes trabajadores. Uno tiene una oveja a su lado. Se escuchan las notas de una flauta dulce. Comen pan con queso y beben vino. No hablan, escuchan. Un ángel de vestimenta roja, lento, se acerca trayendo el anuncio a esos pequeños, que, llamados, escucharán con atención y algarabía.
   Camino por el desierto gris con escasas y frescas islas verdes de arbustos. Busco una gruta entre tantas grutas, un cobertizo entre tantos cobertizos. Busco a quien no han querido alojar, ni querrán nunca, ni siquiera hoy. Será el rey que no tendrá donde reposar su cabeza. Uno en una sagrada familia de tres.
   Es un bebé común, igual a cualquier otro, más humilde y más grande. Recordará a su madre guardar recuerdos en su corazón y contar una y otra vez las mismas anécdotas.
   Desde el principio de los tiempos llegó a disfrutar de la arena y del viento. A dejar escapar entre sus dedos la arena blanca y a retener caparazones de caracol.
  Del centro emana una luz potente y tenue que alumbrará por siempre a quienes quieran verla.
   A su lado se encuentra José, hombre fuerte y recio, bastón en mano, que es apoyo y que es también arma. Es el encargado de guiar y proteger el niño, de conducirlo por caminos misteriosos, no siempre seguros.
   No falta el borrico, en el que María, embarazada, llegó cabalgando. Sobre su lomo ha recorrido los ciento treinta quilómetros que la separan de su pueblo, Nazareth. Y estarían todas las cosas que el autor hubiera querido incluir.

   Afuera aumenta el estruendo. Dejo el pesebre y la casa. Salgo hacia la comida, los cohetes, las luces, el champagne… Hacia los saludos y los festejos, que no están mal. Adentro el niño continúa jugado con arena.
—¡Oye! ¿Dónde has estado? ¿Has olvidado que estamos festejando? Deja tus problemas para otro día. Toma una copa. ¡Brindemos! Esta noche es nochebuena y mañana es navidad. —Es como si dijeran al unísono.
—¡Feliz Navidad! —respondo.

sábado, 24 de noviembre de 2018

CÁRCEL


   Hace ya tres años que caminamos por esos parajes tan lejanos, con una geomorfología tan diferente a la que nosotros estamos acostumbrados, que nos bastó para conocer mejor a ese hombre qué recorrió esos mismos senderos hace tanto tiempo y que entregó un mensaje de amor para los hombres de su época; un mensaje que debemos comprender y que hacemos nuestro todos los días de nuestra vida, en un mirar a ese Dios de las alturas, no por lejano sino por insondable.
  Intentando interpretar sus palabras es que nos animamos, desde hace unos meses, a integrar la pastoral penitenciaria que viene llegando nuestra iglesia y las de otros hermanos cristianos en todas las cárceles del país.
  Se trata de llegar a quienes no tienen otra forma de hacerlo si no otra vez nuestro, pues ha sido condenados por su pasado que yace impreso en su presente de privación.
  Son personas algunas muy jóvenes, otras no tanto, algunas que han envejecido dentro de esos esas paredes de esos cercos.
  Son personas que no conocen, que no han conocido, a Dios como tantos en nuestro país y reciben el primer anuncio ya presos.
  Nos manifiestan su pesar su arrepentimiento, el dolor por sus familias, con otros integrantes también presos como ellos. Con su dolor por estar ahí y con su mayor temor que consiste en su salida, en el fin de la reclusión. Con las tentaciones que los esperan en esa siempre pensada salida, que conlleva el miedo de volver a delinquir, de volver hacer daño y de regresar a esa institución, que contradictoriamente ha sido por un tiempo largo su hogar; y en la cual también tienen sus tentaciones.   Hay quienes manifiestan estar peleando contra la droga.
Muchos son chicos inteligentes, capaces, algunos siguen estudiando; otros no quieren hablar pues su pobre léxico no se los permite. Ya escucharlos es un apoyo, enseñarles a orar, intentar que la fe los ilumine. Escuchar, orar y callar sobre lo que expresan. No su callar sobre angustia y sus necesidades.
  Muchos han cometido actos temibles y pueden volver a cometerlos. Ahora están ahí.

  Por último una palabra para los guardias. Son pocos y a veces también tienen miedo. Nos tratan con suma amabilidad y son absolutamente serviciales.








domingo, 26 de agosto de 2018

BIBLIA

La Biblia, ayer y hoy
  Estamos muy acostumbrados a que en un libro, más o menos voluminoso, encontremos la palabra de Dios. Sea este un libro en papel o un ebook. 
  Cada vez más el texto (digital) no existe como símbolo escrito. Son solos ceros y unos (bits). Podría esto interpretarse como una línea (secuencial, temporal). Hay un conjunto de ideas que guían la lectura de los mismos textos, que han nacido como historias e imágenes. Hay infinitos textos pero todos dicen lo mismo.
  En la antigüedad no existió la biblia como tal. Pensemos en esa era analógica, por llamarlo de alguna manera: existen un conjunto de textos sagrados dispersos, simultáneos, que no todos dicen lo mismo. Existen en la cabeza de cada familia donde cada la noche los padres relatan como cuentos la historia sagrada. Un conjunto de relatos e imágenes que se volverán a repetir el sábado o el domingo.
  En cada hogar, los padres y sus hijos, sus abuelos, los primos, están sentados sobre el piso o sobre una piedra, fuera de la casa, en la tardecita calurosa. Pronto refrescará. No se sientan en torno al fuego. La leña es escasa y la han utilizado: ramas, hojas, raíces, yuyos secos, para cocinar el pescado y el pan, o solo el pan. Cada tanto, como tomando un trago de un manjar exquisito alguien se levanta y bebe unos sorbos de agua. Enseguida reparte unos tragos breves. El agua ha sido traía a última hora del manantial para que esté más fresca.
  Los relatos se suceden, unos gustan más que otros y son más pedidos. Al día siguiente, con una vara como bastón jugarán los niños a hablar ellos con Dios. Los más chicos escucharán a los más grandes y querrán participar.
  Los rollos escritos serán pocos y no dirán lo mismo. En las miles de cabezas se ha guardado la historia. Que es siempre distinta, pero siempre dice lo mismo.
  Lejos, muy lejos, detrás del monte estarán los que no pueden dormir. Los que preparan su pelea por cosas a las que ellos mismos han atribuido valor.

viernes, 13 de julio de 2018

VISIÓN GLOBAL DE LA BIBLIA

La Biblia (libros) antiguo y nuevo testamento ha sido escrito por hombres inspirados por Dios, cuyas palabras fueron dirigidas a los hombres de su época. Todo el conjunto de escritos fue trasmitido de forma verbal y luego escrito. Escrito para ser escuchado como palabra oral.
La superficie espacio temporal que abarca intenta sintetizar alrededor de cuatro mil años y las zonas geográficas donde fueron desarrollándose.


miércoles, 9 de mayo de 2018

SACRAMENTOS Y SACRAMENTALES


   Los sacramentos están definidos en el Catecismo de la Iglesia Católica, 1113 y siguientes. Son siete: Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Unción de los enfermos, Orden sacerdotal y Matrimonio.
   El catecismo de la iglesia católica comienza a definir los sacramentales en el ítem 1667 como signos sagrados que imitando a los sacramentos expresan efectos espirituales que disponen a los hombres a recibir los sacramentos y santifican las diversas circunstancias de la vida.
   Agrega luego agrega bajo el subtítulo La religiosidad popular en el ítem 1674 «Además de la liturgia sacramental y de los sacramentales, la catequesis debe tener en cuenta las formas de piedad de los fieles y de religiosidad popular. El sentido religioso del pueblo cristiano ha encontrado, en todo tiempo, su expresión en formas variadas de piedad en torno a la vida sacramental de la Iglesia: tales como la veneración de las reliquias, las visitas a santuarios, las peregrinaciones, las procesiones, el vía crucis, las danzas religiosas, el rosario, las medallas, etc. (cf Concilio de Nicea II: DS 601;603; Concilio de Trento: DS 1822)»
   Es por demás claro que esta peregrinación realizada a Tierra Santa constituye un acto de religiosidad popular, no está tan claro si se constituye en un sacramental, aunque podría decirse que sí. La misa diaria, la lectura constante de los Evangelios en los sitios visitados, la oración permanente, la renovación del bautismo o del matrimonio…
   Pero pienso que fundamentalmente se constituye en un Sacramental por la ayuda que brinda a posteriori. Como comentaba en la entrada del 9 de mayo de 2017, lo vivido durante el transcurso de la peregrinación nos facilita enormemente la comprensión de muchos pasajes bíblicos. Tal como lo venimos comentando en este blog, para que sirva de ayuda a quienes no ha podido conocer esos lugares, este mejor conocimiento apoya la preparación de la Eucaristía en cada celebración.


viernes, 6 de abril de 2018

OCTAVA DE PASCUA


Fresco de la iglesia Santa Rosa de Lima
Desde el domingo de resurrección por ocho días (desde el domingo de Resurrección hasta el domingo de la Divina Misericordia) se celebra la resurrección del Señor dentro de una unidad, como si fuera un solo día. Son los primeros ocho días de los cincuenta  de la Liturgia de tiempo pascual, que concluye en Pentecostés.
Los católicos de occidente, también miramos a oriente. Como celebramos en comunidad, no oramos solos, lo hacemos dentro de un templo que mira al altar situado dentro de un conjunto de imágenes, columnas, que muestra una proyección hacia oriente, hacia el lugar donde ocurrieron los hechos.
Un sencillo altar de capilla, una parroquia —quizá transformada en iglesia— o una catedral,  donde encontramos un altar sólido. El altar es el símbolo del Gólgota, es el lugar del sacrificio único que ahora recreamos de forma incruenta en cada misa.
Los laterales del templo son un camino perlado de narraciones de la historia de la salvación.
Tenemos formas distintas de pensar. En occidente pensamos en ideas, pero la Biblia no contiene ideas, contiene imágenes y hechos.
Para una persona de oriente celebrar un acontecimiento es asumirlo. Deberíamos salir de la misa como enviados, como sacerdotes en los que fuimos instituidos durante nuestro bautismo. Para nosotros primero es pensarlo, transformarlo en idea y “del dicho al hecho”
Tenemos que pensar que así como hicimos ayuno, oración, limosna, durante la cuaresma y los viernes asistimos al viacrucis, éste es otro tiempo.
Presenciamos ahora a un Dios vivo, a un Dios resucitado. Si Cristo no hubiera resucitado vana es nuestra fe, dijo San Pablo.
Hemos de asumir la alegría de la presencia viva de Cristo en nuestros corazones y ser capaces de trasmitirla de forma continua, sin por eso, dejar dejar de lado los preceptos de la cuaresma.


jueves, 29 de marzo de 2018

JUEVES SANTO


     Jesús después de la última cena se dirige al monte de los Olivos para orar al padre.

Atrás ha quedado su nacimiento en un pesebre
Su vida en la Sagrada Familia

Su vida de trabajo, al igual que José: carpintero.
Sus predicaciones, sus parábolas, sus enseñanzas
El anuncio del Reino de Dios
Sus signos, sus milagros

Ha dejado a sus discípulos, a los apóstoles
Acababa de instituir la Eucaristía

     Se dirige a dar el sí al Pare, un sí libre y voluntario para realizar la más grande de sus obras
     Al pie de la cruz encontrará a María, como cuando vino a este mundo